¿Te imaginás compartir un día entero con tu ídolo?
A mí me pasó con Raphael, y fue una experiencia que jamás olvidaré.
📺 El llamado inesperado
Estaba actuando en una telenovela “Inconquistable Corazón” junto a Pablo Rago, Paola Krum, entre otros, en Canal 9 (Buenos Aires). Yo venía de sacar un disco en Sony Music, y Emi Odeón negocia mi pase para seguir grabando los 4 discos que me faltaban con Sony, pero hacerlo con Emi. Lamentablemente, yo era muy inexperto (chavito), y de ese cambio de compañía internacional no vi ni un dólar. Pero eso te lo contaré mejor en otra historia.
Me convocan para viajar a Miami y ser el conductor de unos programas de MTV, que en ese momento estaba en auge… y me confirman que, en una semana, tenía que viajar a Ecuador también, para cantar en la Teletón, un festival muy importante donde se recauda dinero para hospitales y niños. Ese show se transmitía en vivo para todo el país. Obviamente, no lo podía creer. Estaba un poco asustado, porque tenía que arreglar con los productores de la novela y los directivos del canal para que inventaran algo en la trama y mi personaje pudiera ausentarse en algunos capítulos.
Era emocionante y estresante a la vez: actuar, cantar y coordinar miles de cosas. Pero estaba muy feliz de cumplir mi sueño: vivir de lo que amaba.
✈️ Rumbo a Ecuador
Después de muchas horas de vuelo, llego a Ecuador. Una limusina me viene a buscar, y uno de los productores asistentes del mega evento me acompaña. Era muy amable, pero hablaba poco; se la pasaba atendiendo llamadas, aturdido por la preparación de semejante show televisado.
Llegamos al lugar y lo notaba a veces nervioso. Traté de disfrutar el hermoso país, sus calles, su gente, hasta que él, finalmente, se animó a hablarme:
—“Quiero pedirle una disculpa, estamos a full con los preparativos. Me da un poco de pena decirle que ya no tenemos camerinos… Si no se ofende, queda uno que tendrá que compartir con otro artista.”
Obviamente, esta persona no sabía que soy de Rosario, todo terreno, que hasta he dormido en la calle. Que haya camerino o no, me daba igual. Le dije que no se preocupara, que no había ningún problema. Al ver que yo era accesible, se calmó un poco.
🎤 El encuentro con Raphael
Fuimos caminando entre cámaras, cables, luces, escenografías, hasta llegar a la otra punta del lugar. Habríamos caminado unos 300 metros. Me señaló una puerta y me dijo:
—“Ahí está el camerino que tiene que compartir, mil disculpas. Luego vengo a avisarle a qué hora canta.”
Abro la puerta, un poco distraído, dejo mi porta trajes en el suelo, escaneo el lugar buscando dónde sentarme… y ahí lo veo.
No lo podía creer… Me quedé congelado. Se levanta, me saluda y me dice que le daba mucho gusto conocerme, que tal vez ya había escuchado en la radio o en el hotel alguna de mis canciones (sonaban en todas las radios de Ecuador). Me comenta que en un rato probábamos sonido, que yo cantaba primero y él cerraba el evento.
¡RAPHAEL!
Yo estaba en otro mundo. No sabía qué decir, qué conversación sacar… pero estuvimos como hora y media hablando. Gracias a Dios, él hablaba más, porque mi cabeza no podía procesar que estaba frente al ídolo de mi madre de toda la vida, mi ídolo. Desde niño escuchaba sus canciones. Ha vendido más de 70 millones de álbumes en 7 idiomas, y ha tenido a sus pies a los mejores compositores como Manuel Alejandro, entre otros.
Cuando me toca salir a cantar, con la presión de que después venía el gran Raphael, ¡lo di todo! Canté como nunca. Salió perfecto. Apenas termino, entra él… Una locura haber pisado el mismo escenario y sentir su energía atravesándome. Qué bendición… No cualquiera vive algo así. Estaba en las nubes… y esto no terminaba ahí.
Cuando termina su actuación, me quedo al costado viéndolo todo. Regresamos al camerino y, como si fuera poco, me dice:
—“En unas horas tengo show en un lugar íntimo, si no tienes nada que hacer, vente. Eres mi invitado especial.”
Uuuauuuuuuu… ¡pellízquenme!
Me llevaron al hotel, me bañé, me cambié, y la limusina me llevó a ese lugar (lamento no recordar el nombre). Era un lugar muy íntimo, para 150 personas máximo. La persona que nos recibe me dice:
—“Lo llevo a su mesa, reservada por el mismo Raphael.”
Estaba a dos metros del escenario. El cantante ídolo de mi madre, a quien escuché desde niño y cuyas canciones canté en mis propios shows, estaba entregando todo su talento a dos metros de mí.
Lloró, actuó, interpretó. Cualquiera puede cantar o afinar, pero interpretar es otra cosa, y yo lo sé desde chico. Cantó casi 3 horas. Yo no paraba de aplaudir y llorar, deseando que mi mamá estuviera ahí conmigo.
No tienen idea lo que aprendí ese día junto a Raphael, sobre lo que significa ser un profesional de primera en todos los sentidos. Hasta el día de hoy aplico todo lo que aprendí de él: un intérprete como ya no quedan.
Le doy gracias a Yeshua (Jesucristo) por haberme dado la experiencia de conocer, charlar y compartir escenario con uno de los mejores intérpretes del planeta: el Sr. Raphael.
Nos volvimos a cruzar uno o dos años después en un programa de televisión en Canal 9 Argentina, y ahí sí… le llevé su último CD para que lo firmara. Me lo dedicó con mucho amor para Graciela, mi mamá.
Desde esa “diosidad” de conocerlo, mi vida artística no volvió a ser la misma. Cada vez que subo a un escenario, siento su energía: que me mira y que está esperando para atravesarme y cantar conmigo.
💡 Lo que aprendí
Ese día entendí que:
✨ La humildad es la clave del verdadero artista.
✨ Los sueños se cumplen cuando uno se anima a dar pasos grandes.
✨ Cada encuentro en tu carrera puede abrir puertas inesperadas.
🚀 ¿Qué te pareció mi experiencia con Raphael?
Me encantaría leer tu opinión en los comentarios.
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